Vías de Administración

Vía Endotraqueal.

La vía endotraqueal es la tercera opción, ya que presenta más problemas, porque su absorción es errática pues se puede ver influida por una patología pulmonar asociada o por efectos inherentes al propio fármaco, como la vasoconstricción local producida por la adrenalina. Además, se desconoce la concentración que alcanza en las ramificaciones broncoalveolares más distales, aparte de que el uso de esta vía se puede asociar a marcados episodios de hipoxemia.

Es un procedimiento médico en el cual se coloca una sonda en la tráquea atráves de la boca o la nariz. En la mayoría de las situaciones de emergencia, se coloca a tráves de la boca. 

A través de la vía endotraqueal sólo se pueden administrar seis fármacos: adrenalina, atropina, lidocaína, diacepam, naloxona y midazolam. Hay que tener en cuenta que la dosis debe duplicar o triplicar la dosis normal intravenosa, debe diluirse en 10 cc de suero salino isotónico y debe administrarse inmediatamente después 5 ventilaciones rápidas con la bolsa autohinchable (AMBU) para garantizar su mejor distribución en el árbol bronquial.

Técnica reservada para situaciones de emergencia en las que no es posible la administración farmacológica por vía intravenosa o intraósea.

Recomendaciones generales:

  • Dosis apropiada: 2.0 a 2.5 veces superior a la dosis intravenosa recomendada. Niños en PCR la dosis recomendada de Adrenalina se multiplica por 10.
  • Volumen total a instilar: de 5 a 10 ml en cada administración. En situaciones de múltiples dosis se optará por instilar el volumen menor (5 ml). 
  • Diluyente apropiado: SSF.
  • Fármacos a administrar: adrenalina, lidocaína, atropina, naloxona.

Material.

Ampolla de fármaco, jeringa de 10ml, suero, bolsa de reanimaación, TET, fuente de oxígeno. 

 

Técnica. 

  • Tras la administración endotraqueal se realizarán 5 insuflaciones rápidas para conseguir la difusión de la medicación. 
  • Vigile la posible reducción de la oxigenación durante la instalación del fármaco. 

 


Vía intraósea. 

La vía intraósea es un acceso vascular de urgencia para la infusión de fármacos y líquidos. Su utilización se basa en el hecho de que la cavidad medular de los huesos largos está ocupada por una rica red de capilares sinusoides que drenan a un gran seno venoso central, que no se colapsa ni siquiera en situación de paro cardiorespiratorio, pasando los fármacos y líquidos a la circulación general con una rapidez similar a como lo harían por cualquier otra vena periférica.

Indicaciones: 

Indicado en pacientes críticos de cualquier edad cuando no se pueda establecer una vía venosa de forma rápida. En caso de paro cardiorespiratorio está recomendada si el acceso intravenoso no se puede establecer dentro de los primeros 2mn de la reanimación en adultos y un minuto en niños.

Contraindicaciones:

Celulitis u osteomielitis local, fractura en la extremidad, Osteopetrosis u osteogénesis imperfecta, huesos de las extremidades inferiores en  pacientes con traumatismo abdominal grave, osteoporosis, daño vascular, quemadura en el sitio de aplicación, tumores óseos.

Sitios anatómicos de realización:

Cara posterior de la metáfisis distal del radio, cara anterior de la cabeza humeral, cóndilo humeral, esternón, crestas ilíacas, fémur distal, apófisis estiloide cubital, epífisis distal del segundo metacarpiano, epífisis distal del primer metatarsiano, clavículas, maléolo peroneo e incluso el calcáneo y la estiloide radial.

Técnica: 

En el caso de elegir la tibia proximal para la instauración de la vía intraósea, el procedimiento será el siguiente:

Localizar el sitio de canulación. Se identifica por palpación la tuberosidad anterior de la tibia y el borde interno de la misma, en la línea media de ambos puntos a 1-2cm por debajo se encuentra el sitio de punción.

 Limpiar la piel en el sitio de inserción con solución antiséptica. 

Colocar la pierna en rotación externa, semiflexionada y apoyada sobre una superficie dura colocada a nivel del hueco poplíteo. 

Si el paciente está consciente, se anestesia localmente en la zona a puncionar con 1-2ml de lidocaína al 1-2 %.

 Se cogerá la aguja intraósea con la mano dominante de tal manera que la empuñadura se sitúe en el talón interno de dicha mano y los dedos índice y pulgar la sujeten aproximadamente a 1cm de la punta. 

Con la otra mano, se palpará la tuberosidad anterior de la tibia. 

Se colocará la aguja perpendicularmente en dicho punto con una inclinación de 10-15º en sentido distal a la metáfisis, para no afectar a la placa epifisaria. 

Se puncionan la piel y el tejido celular subcutáneo hasta llegar al periostio, se introduce la aguja con un movimiento firme, rotatorio si es necesario, hasta que disminuya la resistencia del periostio, lo que indica que se ha llegado al canal medular.

Sustancias infundidas por vía intravenosa: 

La administración de medicamentos, debe ser seguido de un bolo a presión de por lo menos 5ml de solución salina para asegurar su llegada a la circulación sistémica.

  • Fluidoterapia.
  • hemoderivados. 
  • Fármacos vasoactivos. 
  • Relajantes musculares. 
  • Analgésicos. 

 

Vía intratecal. 

La inyección intratecal es la administración de un fármaco directamente en el espacio subaracnoideo para evitar la barrera hematoencefálica, es decir, la barrera especializada que separa el compartimento intravascular del líquido extracelular del cerebro y del líquido cefalorraquídeo.

Las ventajas de esta vía de administración incluyen la administración directa al sistema nervioso central, menos efectos secundarios y dosis más bajas para alcanzar las concentraciones adecuadas del fármaco en comparación con otras vías. La administración de medicamentos intratecales se da típicamente a través de un catéter lumbar permanente o una aguja espinal/epidural. Las clases de medicamentos que comúnmente se administran por vía intratecal incluyen antibióticos, quimioterapéuticos, anestésicos y analgésicos. La vía intratecal forma parte de las vías alternas de administración de fármacos. Puede ser utilizada para proporcionar mejores resultados terapéuticos, como, por ejemplo, para infecciones del sistema nervioso central o para anestesia raquídea.

La anestesia es un procedimiento médico que tiene como objetivo bloquear temporalmente la capacidad del cerebro de reconocer un estímulo doloroso. Gracias a la anestesia, los médicos son capaces de realizar cirugías y otros procedimientos invasivos sin que el paciente sienta dolor.

Los tipos más comunes de anestesia en la práctica médica, incluyen:

Anestesia general

Anestesia epidural

Anestesia raquídea

Anestesia local

Es la administración de un anestésico local en el espacio subaracnoideo o intradural, con el fin de bloquear el estímulo nervioso (sensitivo, autonómico y motor)

Con esta anestesia se consigue un bloqueo secuencial, comenzando por las fibras nerviosas más delgadas (autonómicas y termoalgésicas) y terminando por las más gruesas (tacto, presión y motricidad).

Para realizar la anestesia raquídea, se introduce una aguja de pequeño calibre en la espalda para alcanzar el espacio subaracnoideo, dentro de la columna vertebral. En seguida, se inyecta un anestésico en el líquido cefalorraquídeo, produciendo relajación muscular y adormecimiento temporal.

Es la administración de un anestésico local en el espacio subaracnoideo o intradural, con el fin de bloquear el estímulo nervioso (sensitivo, autonómico y motor).

 

Con esta anestesia se consigue un bloqueo secuencial, comenzando por las fibras nerviosas más delgadas (autonómicas y termoalgésicas) y terminando por las más gruesas (tacto, presión y motricidad).





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